Por Arturo J. Flores
A diferencia de las grandes cadenas, Pug Seal es un hotel pensado por y para viajeros. Sus fundadores, José Manuel Quintana y Sergio Celis, lo hicieron pensando en todo lo que ellos no encontraban en una propiedad cuando buscaban hospedarse.
Porque el verdadero lujo se encuentra en los detalles. En un servicio que consigue desconectarte de la idea de que te estás en un hotel. Hace ya diez años desde que Pg Seal apostó por el diseño como esencia de su personalidad. Sus tres propiedades, dos ubicadas en Polanco y una en el estado de Oaxaca, reflejan cuidadosamente la visión con que se les creó y que le ha valido obtener tres llaves Michelin en 2024 y refrendadas en 2025.
Algo que caracteriza a Pug Seal es su narrativa. Cada objeto, cada textura y cada ambien se piensa como parte de un escenario en el que el huésped es protagonista. Durante su estancia, el viajero escribe su propio relato.
Allan Poe es un tributo a Quetzalcóatl

En Allan Poe, que es el primer Pug Seal en Polanco, todo gira en torno a la mitología de Quetzalcóatl. En la entrada, un tapiz tejido simboliza el nacimiento del quetzal, ave sagrada que representa la libertad y la vida en Mesoamérica.
Anatole France cuenta una historia de migración y linaje

Anatole France aborda la migración de mediados del siglo XX. Cada habitación lleva el nombre de una familia migrante pionera. En los pisos inferiores, las habitaciones conservan nombre y apellido; en los superiores, sólo el nombre, como metáfora de cómo el tiempo diluye las historias individuales en una identidad colectiva.
Pug Seal Oaxaca City nos recuerda a la cultura zapoteca

En Oaxaca, el hotel se presenta como un portal a la cosmovisión zapoteca. Un fresco de Rafael Uriegas narra los mitos ancestrales. La figura de Cocijo, dios de la lluvia y la fertilidad, creada por el escultor Sabino Guisú, ancla el espacio con una fuerza elemental, mientras los grabados geométricos de Manuel Lozano evocan patrones sagrados presentes en los textiles.
Pug Seal es una propiedad hospitalaria que rebasa por mucho la idea de un lugar donde llegar a dormir. Se trata de una vivencia. El hospedaje puede resultar en una experiencia de viaje por sí misma. Sólo hay que saber cómo contarlo.



