Contenido: The Experiencer crew
En la Ciudad de México se celebró la final local del Torres Brandy Zero Challenge 2026, la competencia internacional que busca los proyectos más innovadores y sostenibles para la industria de la hospitalidad. Cinco finalistas presentaron sus propuestas ante un jurado de alto perfil y figuras de la mixología y la gastronomía, demostrando cómo el futuro de bares y restaurantes también pasa por la responsabilidad ambiental.
Durante el encuentro, Jorge León (Alfonsina), Lucía Sánchez y Audrey Sánchez (Brindemos Bienestar), Elisa Villarreal (Agave Loop), Esteban Cabrera (Enzo) y Daniel Delgado (Verde & Lab) expusieron proyectos que buscan reducir el impacto ambiental y fortalecer el compromiso social dentro del ecosistema gastronómico.

El panel de evaluación reunió a voces influyentes del sector: el chef Gerardo Vázquez Lugo del restaurante Nicos, el crítico gastronómico Marco Beteta, la emprendedora ambiental Erica Valencia —fundadora de Ectágono y Ectárea— y Mariana Jiménez, directora de la Red de Bancos de Alimentos de México. Los criterios: impacto ambiental real, viabilidad a largo plazo y capacidad de responder a un problema socioambiental concreto.
La ganadora fue Elisa Villarreal, consultora con más de dos décadas de experiencia en vinos, espirituosos y productos gourmet. Su proyecto Agave Loop propone transformar el bagazo de agave —uno de los principales residuos de la industria de destilados— en briquetas ecológicas. El resultado: una fuente de energía limpia que convierte desecho en recurso, impulsa economías locales y reduce la huella ambiental del sector.

Con este triunfo, Villarreal representará a México en la final global del Torres Brandy Zero Challenge, que se celebrará el 18 de abril en Barcelona, donde competirá por el reconocimiento al mejor proyecto sostenible de la hospitalidad y un premio de 30,000 euros.
Impulsado por la división de destilados de Familia Torres, el desafío busca visibilizar una nueva generación de ideas donde la creatividad detrás de la barra se combina con innovación ambiental. Porque el futuro de la hospitalidad —como demostró esta edición— también se mide en impacto positivo.


